11 agosto, 2011

FUERZA CREATIVA EN AZCAPOTZALCO

Por Everardo Ferrer

La Casa de la Cultura de Azcapotzalco se cubrió de talento el pasado viernes, pues en la plática La Historieta Mexicana, impartida por Mario Guevara e Iván Santillán como parte de los festejos por el XXV Aniversario de carrera de Óscar Bazaldúa, los dibujantes fueron acompañados por otros talentos del cómic nacional: los maestros Zenaido Velázquez, con gran trayectoria en el medio historietístico, y Alberto León, considerado como el último gran formador de artistas en México, así como del propio festejado.

Con un Salón de los Estados bastante nutrido en público, los creadores compartieron situaciones y anécdotas muy interesantes en torno a su labor como historietistas. Cabe señalar que la mayoría de los ponentes forman parte del último bastión de la historieta industrial, esa que hasta hace poco todavía  poblaba los puestos de periódicos, pero que en la actualidad ha sido reducida prácticamente a cero.
Y justamente eso es parte del interés que pueden despertar este tipo de pláticas, pues los artistas se han sabido adaptar a los cambios, trabajando incluso en otras plataformas ajenas al cómic impreso: si bien su labor creativa sigue siendo requerida en el medio, han estado dispuestos a trabajar para la industria extranjera, en proyectos de animación, o incluso en la docencia.

Por otra parte, vale la pena aplaudir el trabajo que Brenda Ramírez y Emmanuel Ortega vienen desarrollando dentro de este espacio cultural de la Delegación Azcapotzalco, pues se trata de una verdadera labor de rescate y valoración de una expresión artística que, probablemente por su cercanía a la historieta popular, ha sido ignorada por otras instancias culturales.

Ojalá que este merecido homenaje a Óscar Bazaldúa sea el primero de muchos en los que se reconozca el trabajo de una infinidad de artistas mexicanos que han trabajado en este lastimado medio. Esperamos también que la gente que se encuentra al frente de las diferentes casas de cultura que existen a lo largo y ancho, no sólo de las delegaciones del D.F., sino de los municipios de todos los estados de la República, tomen como ejemplo lo que se está haciendo en la Casa de la Cultura de Azcapotzalco.

Si bien la historieta mexicana quizás está viviendo la peor de sus crisis, no deja de ser un elemento de arraigo y tradición que enriquece nuestra cultura popular, por lo que, en definitiva, es digna de reconocimiento.

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