Por Everardo Ferrer
El cómic regiomontano contemporáneo (salvo sus honrosas y conocidas excepciones) sufre de un mal al que podríamos llamar el síndrome Mantis (título que generó este malestar). Y es que la gran mayoría de publicaciones regias a color, a pesar de contar con medio$ o recursos para sacar una producción de calidad, centran su inversión en la producción, es decir, el papel y la impresión, que suelen estar muy por encima de la calidad del trabajo plasmado. El más reciente caso es el de Sevenfold.
Bajo el auspicio de ArteNueve, sale al mercado el primer número de Sevenfold: Leyendas de Guerra, con una historia que se mueve en un futuro post-apocalíptico que maneja mitología de diferentes culturas y creencias. Los personajes principales son Sharrán , una especie de Guerrero Jaguar; Mikel, un piloto convertido a superhéroe, y el demonio Abbadon.
Los responsables de este título son
Eduardo H.Garza, creador y guionista;
Esaú Figueroa, quien se encarga de los trazos, y
Vivanco Extramiani, quien aplica el
color directo.

Este último aspecto, a nuestro parecer, le resta fuerza al trabajo, sobre todo cuando la escaséz de fondos provoca que se abuse de la paleta de color.
Y esto puede sustentarse cuando al final del cómic podemos apreciar un sketchbook con imágenes a lápiz muy bien logradas y más detalladas que el dibujo de interiores, que con la aplicación de color directo, sin entintado, queda completamente perdido (aunque tambien hay que apuntar que no es lo mismo trabajar un diseño que una secuencia).
En cuanto al dibujo, hay que decir que no es uniforme, pues a veces presenta severos casos de enanismo o hipertrofìa, que probablemente se deba a la influencia Image de McFarlane o Liefeld.
No puede negarse que es un gran esfuerzo el que está haciendo este equipo, pero hace falta mucho más esmero para poder lograr un trabajo redondo.
*Esperamos compartir más imágenes de este proyecto, pero por alguna razón las que tenemos Blogger las está subiendo mal orientadas (chuecas, pues).