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02 agosto, 2016

EVAN DORKIN: EL HUMOR ES MÁS PODEROSO QUE LA ESPADA

Por Agustín Pepper Amezcua 

Cuando hablamos de veteranos de la industria comiquera estadounidense nos vienen a la mente nombres como Neal Adams o John Romita Sr., y solemos dejar de lado a los autores que han hecho su lucha del lado underground de la industria, como Evan Dorkin, quien tiene más de treinta años haciéndose de un nombre en la escena. 

Baby, I’m born to lose 
Dorkin comenzó haciendo fanzines y ocasionalmente tiras en revistas de la escena punk y ska, en las que su arte detallado y su mordaz sentido del humor llamaron la atención y le abrieron las puertas de la pequeña editorial Slave Labor Graphics, donde pudo desarrollar su ácido estilo sin ataduras a algún esquema editorial. Muchas de sus historias son cortas y enfocadas a un tema específico, desde una simple parodia hasta la comedia de situación protagonizada por una familia de asesinos seriales, o la historia de una marioneta demoníaca que vuelve loco a todo aquel que la usa.


De ese periodo surgieron las dos obras más famosas de su carrera: Milk & Cheese y The Eltingville Club. La primera narra las desventuras de un cartón de leche y un trozo de queso antropomórficos y misantrópicos que siempre se ven envueltos en situaciones donde la violencia excesiva y el consumo desmedido de sustancias nocivas están a la orden del día. Pese a no tener más de una docena de historias, los personajes son tan populares que su imagen ha aparecido en juguetes, estatuillas, playeras y cuanto artículo coleccionable pueda existir. 


El caso de The Eltingville Club es un poco más complicado pues esta serie es una crítica mordaz al fandom comiquero y su conocida resistencia a cualquier cambio en su amado hobby. Esta obra no retrata a esos fans adorables y torpes que vemos retratados muchas veces en la cultura pop, sino que muestra a un grupo de amigos que lo son por el simple hecho de que odian las mismas cosas. The Eltingville Club es una historia que puede resultar difícil de leer, pues muchas veces la burla pega muy cerca de casa, pero el humor que Dorkin imprime a la narrativa hace el viaje más ligero. 

El cómic presenta, con algunos rasgos exagerados, a gente basada en conocidos de Dorkin y en fans de cómics que conoció a lo largo de su carrera. Este proyecto nació después de que Dorkin vio cómo su amigo, el escritor y editor Dan Vado, recibió cartas de odio e incluso amenazas de muerte tras haber matado a Ice, uno de los personajes protagónicos de Justice League of America. El título fue llevado al mundo de la animación en 2002, cuando Adult Swim ordenó un episodio piloto que no pasó a más. En julio de 2015 el club vio su última historia de la mano de Dark Horse Comics. 


Después de eso vino Dork, serie de con la que Dorkin atacó sin piedad a los que él cree son los vicios de la cultura norteamericana, especialmente en los sectores jóvenes y en el mundillo del cómic, yendo desde el nivel editorial hasta los distribuidores y tiendas. Las tiras cómicas estilo periódico que publicó en Dork son consideradas como verdaderas obras maestras del humorismo corto, y con justa razón. Dorkin también ha hecho adaptaciones, por demás ridículas, de obras literarias como The Catcher in the Rye y Of Mice and Men. 

En ocasiones su humor explota obras clásicas de las bellas artes, pero las sublima a un contexto moderno. No hay duda de que el blanco principal de las burlas de Dorkin es él mismo, pues la mitad de sus tiras e historias cortas son una sutil mofa a sus ansiedades y temores, pero sin llegar a lo patológico. Su talento innato para la comedia lo llevó a conseguir su primer trabajo en Marvel, donde se encargó del título Bill & Ted´s Excellent Comic, adaptación y continuación de las populares películas protagonizadas por Keanu Reeves y Alex Winter. Después de su trabajo en ese título, Dorkin se vio un poco más involucrado en el cómic mainstream. 


El respaldo del héroe 
Dentro del mundo de las grandes editoriales (Marvel y DC Comics), Dorkin casi siempre ha escrito y dibujado historias de respaldo, pero con personajes que llegaron a convertirse en de culto y favoritos de los fans, como Mad Dog o Fight Man. Para Marvel hizo The Thing: Night Falls on Yancy Street, una miniserie de cuatro números con Dean Haspiel a cargo del arte. Para DC escribió World’s Funnest, popular historia ganadora del premio Eisner en la que Mr. Mxyzptlk y Bat-Mite tienen una pequeña competencia para determinar cuál héroe es mejor: Batman o Superman. El arte de esta historia estuvo a cargo de un abanico de superestrellas que incluyó a gente como Brian Bolland y Alex Ross. También colaboró en la antología Bizarro Comics. Desafortunadamente, el fuerte carácter de Dorkin lo llevó a tener desacuerdos con ambas editoriales, lo que llevó a su salida de ellas con la promesa de no volver a trabajar ahí nunca más. 


Bestias de la guardia 
Por fortuna estos desaguisados no alejaron por completo a Dorkin de la industria comiquera. La promesa de una mayor libertad editorial y de un trato más justo como autor lo llevó a Dark Horse, donde desarrolló historias cortas y de respaldo para algunos de los títulos más fuertes de la compañía, como The Goon o Hellboy. Sin embargo, su obra maestra llegó unos años después con Beasts of Burden, título cocreado con Jill Thompson, quien realizó el arte. La trama surgió luego de que Scott Allie, editor de Dark Horse, le pidiera a Dorkin una historia para la antología The Dark Horse Book of Hauntings. Él tenía la idea de una historia sobre una casa encantada, pero no quería que fuera de manera tradicional, y después de mucho darle vueltas se le ocurrió que fuera una casa para perros la que estuviera encantada, y así nació Stray, la primera historia de Beasts of Burden. 


En ella conocimos a sus protagonistas y descubrimos cómo se convirtieron en los guardianes de lo sobrenatural en su pueblo. La narrativa de Dorkin fue impecable, mientras que el arte de Jill Thompson creó un ambiente macabro pero cálido que ambientó todo a la perfección. Las bestias guardianas han enfrentado todo tipo de espectros e incluso han hecho equipo con Hellboy, y su siguiente gran aventura verá la luz en 2016. 

Las grandes recompensas de la vida 
Actualmente Dorkin no dibuja ni escribe tanto como quisiéramos, pero su vida está llena de otras actividades, como viajes a convenciones y proyectos de animación, campo en el que no es ningún novato. Durante buena parte de los 90 se dedicó a escribir para series animadas como Superman: The Animated Series, Space Ghost: Coast to Coast y Batman Beyond. Dorkin también ha trabajado como artista de storyboards para Teenage Mutant Ninja Turtles, y en años más recientes ayudó con los guiones de la versión americana de Kureyon Shin-Chan, además de escribir para la serie infantil Yo Gabba-Gabba y para la mega popular Ben 10. 

En años recientes enmendó un poco su relación con DC Comics, pues los cortos animados de Metal Men que se pueden ver en el canal de YouTube de la compañía fueron escritos por él. Además, es posible verlo explotar frecuentemente en Twitter contra la industria y los fans en general. Dorkin tiene poco más de 30 años de carrera profesional, pero nos queda claro que todavía tiene muchas historias por contar.

             

Nuestro colaborador 
Sabe que nada relaja más después de un día pesado que un licuado de chocolate y las aventuras de Milk & Cheese. Espera nunca haber sido como los chicos de Eltingville y vive tomándose la vida con humor, mientras decide cuál será su siguiente tatuaje. Desvaría muy seguido en Twitter bajo el nombre de @CM_Pepper.


Texto publicado originalmente en Comikaze #30. Pide la tuya al correo enviocomikaze@gmail.com o búscala en las tiendas de cómics más respetables de México.

15 mayo, 2016

SUNSTONE: ENTRE LÁTIGOS Y ATADURAS

Por Enrique Spike Puig


Una vida solitaria puede ser resultado de gustos peculiares. Así como solía pasarnos a los nerds, incomprendidos por nuestras no muy comunes aficiones, lo mismo le sucede a Ally y Lisa, dos chicas interesadas por el estilo de vida del sadomasoquismo, a quienes sus preferencias sexuales alternativas han empujado a una vida muy discreta y solitaria. 


Lisa es una cajera y aspirante a escritora cuyas fantasías de tierras mágicas y deseos de sumisión comienzan a entrelazarse debido a su gran deseo de encontrar a alguien que comparta su necesidad carnal. Por medio de Internet conoce a Ally, una adinerada programadora de software cuya pasión por ser dominatrix raya en coleccionar artefactos exóticos de juego (o tortura), a pesar de que nunca ha sido la parte dominante en sus relaciones pasadas. 

Al poco tiempo de consolidar una linda química en línea deciden verse para saciar su falta de compañía, aunque terminarán hallando mucho más de lo que esperaban. A través de su adorable relación, Lisa y Ally descubren no sólo gustos y orientaciones sexuales, sino también el valor para intentar nuevas cosas en su vida diaria, confiar en la gente y entregarse al amor.


Palabras de seguridad 
Nuestro epígrafe no es aleatorio, pues Sunstone, del artista Stjepan Sejic, un animal único de muchas maneras, desde la forma en que nació, a partir del agotamiento creativo que Šejić vivió debido a su demandante etapa en Witchblade, que hizo que considerara dejar el medio de la historieta.

Sunstone ha tenido una gran aceptación fuera del medio del cómic, atrayendo a entusiastas del sadomasoquismo, así como a ilustradores de DeviantArt y a gamers. Parte de este recibimiento se debe a que la historia es publicada de forma gratuita como webstrip en otra página de DeviantArt.


Lejos de afectar las ventas de los tomos impresos, la versión online acercó a Sunstone a gente que nunca ha entrado a una tienda especializada. La serie también logró ser nominada por Goodreads.com entre las mejores historietas de 2015, junto con títulos como Saga, además de convertirse en el tomo recopilatorio más pedido en la historia de Top Cow. Cabe decir que los extras incluidos en la edición impresa (de los mejores que he visto), son una narración gráfica de la vida editorial de Sunstone.

Si quieres leer el texto completo, que incluye comentarios exclusivos de Stephan Sejic para Comikaze, pide tu Comikaze #30 al correo enviocomikaze@gmail.com o búscala en tu tienda de cómics favorita.


06 mayo, 2016

PUNISHER: EL SANGRIENTO CÍRCULO DE MIKE ZECK

Por Jorge Tovalín


Agosto de 1992. Un adolescente de 12 años acompaña a su madre al supermercado. Como de costumbre, se queda viendo las revistas en el área de cajas, donde un diminuto cómic de Editorial Vid capta su atención. Se trata de Punisher #1, ejemplar de regalo que acompaña a un título que le parece irrelevante. “Para venta a mayores de 18 años”, reza un recuadro en la impresionante portada, pero la cajera de Comercial Mexicana no hace mucho caso de la advertencia, para beneplácito del impresionable joven, que paga el cómic y procede a devorarlo una y otra vez en los siguientes años.


Con tres películas, varios videojuegos, una gran cantidad de figuras de acción y su aclamada aparición en la exitosa serie televisiva Daredevil, sería fácil pensar que Punisher fue siempre un personaje de gran aceptación.


Creado en 1974 por Gerry Conway, John Romita y Ross Andru, el antihéroe de la calavera en el pecho (basado en Mack Bolan/The Executioner, personaje de novelas de Don Pendleton), tardó más de una década en alcanzar la popularidad, la cual sucedió gracias a la aparición de Circle of Blood, miniserie de cinco números que lo catapultó al estrellato, justo en la época en que los héroes oscuros y violentos comenzaban a ponerse de moda.


Antes de esta aventura, Punisher había deambulado por el Universo Marvel durante años, a través de varios títulos y diversos escritores, pero sin que se le diera mayor importancia o identidad. El escritor Steven Grant estaba muy interesado en tratar a fondo al vigilante de la calavera en el pecho, pero Marvel no mostró mucho interés en su propuesta de una serie limitada, pues la editorial no estaba convencida de que Punisher pudiera mantener un título por sí mismo. Sin embargo, Grant tenía en la mira al dibujante Mike Zeck, quien estaba en la cúspide de la popularidad gracias a su trabajo en Secret Wars.


“Afortunadamente Grant pensó en mí como el potencial artista para la serie, y una vez que discutimos el personaje y nos dimos cuenta de que estábamos en sincronía total con él, me sumé al proyecto. Eso llevó a Marvel a darnos una oportunidad, a que finalmente naciera Frank Castle. Ya conocen el resto”, apuntó Zeck en el artbook conmemorativo de una exposición de su arte, montada en el Cartoon Art Museum de San Francisco. 


A grandes rasgos, Circle of Blood, presentó al vigilante Frank Castle, alias The Punisher, recién ingresado a la prisión de máxima seguridad de la Isla Ryker, donde debía ingeniárselas para sobrevivir entre decenas de criminales que, de una u otra forma, tienen asuntos pendientes con él. Entre ellos está Jigsaw, desfigurado enemigo de Castle, quien planea un escape masivo de la prisión y ve, de paso, una gran oportunidad para deshacerse de él.

Portada del recopilatorio moderno de Circle of Blood

¿Quieres saber más de Circle of Blood y de la carrera de Mike Zeck? Consigue el nuevo número de Comikaze en tu tienda de cómics favorita o pídelo al correo enviocomikaze@gmail.com.




11 abril, 2016

1986: EL AÑO EN QUE LOS CÓMICS MADURARON

Por Rodrigo Vidal Tamayo R.


La década de los 80 fue un parteaguas en el cómic estadounidense, ya que la experimentación, la irreverencia y la aceptación de influencias de la década anterior por fin rindieron los frutos esperados y permitieron la consolidación y aceptación de un medio antes denostado por la crítica. 

1986 fue el annus mirabilis donde el mundo se sorprendió con algunos de los mejores cómics de superhéroes, se indignó con unos ratones judíos y aceptó la aparición de nuevas editoriales. Pero lo más importante fue que por fin se dejaron atrás los complejos que trajo el Comics Code y se permitió una libertad creativa que no se ha vuelto a ver desde entonces, al menos en las dos grandes editoriales comerciales de cómics. 


Para los posmodernistas, los años 80 fueron donde todo se fue al carajo: la generación X invadió la cultura y con ello se redujeron los estándares artísticos; el desorden social y la anarquía permitieron el resurgimiento de regímenes totalitarios disfrazados de democracia (Reagan en EU y Thatcher en el Reino Unido); la caída de regímenes militares representó un momento de libertad para Latinoamérica; los sueños de conquistar el espacio se vieron destruidos por la explosión del transbordador espacial Challenger, un duro golpe del que la NASA apenas parece recobrarse, y que junto con la explosión de la central nuclear de Chernobyl en Ucrania, llenaron al gran público de terrores respecto a la tecnología; en México salíamos del terremoto del 85 y celebrábamos la que tal vez haya sido la última gran copa mundial de fútbol, donde el argentino Maradona demostró que efectivamente Dios existe. 


Todo lo anterior ocurría mientras los comiqueros mexicanos pasaban las de Caín viendo cómo el gigante Novaro desaparecía, dejando un vacío de cómic de licencia que títulos nacionales como Karmatrón eran incapaces de rellenar. No es de extrañar que los sensacionales y las antologías humorísticas se adueñaran de los puestos de revistas al no existir otra alternativa (salvo el sempiterno Spider-Man) para satisfacer el hambre por las viñetas, ajenos a lo que sucedía en el norteño vecino. 

Los dos grandes sellos de cómics venían saliendo de gigantescos crossovers, donde propusieron cambios a sus direcciones editoriales. En el caso de DC recordemos que dos años antes tuvo problemas financieros y que, aunados a un desdén de su compañía madre, casi terminó vendiendo sus personajes a Marvel, por lo que en 1985 se planeó revitalizar a la compañía y cambiar su enfoque de ventas tras publicar Crisis on Infinite Earths, maxiserie que pretendía poner orden a su continuidad y reiniciar las cosas desde cero, pero la sensatez mercadotécnica (¿o simple cobardía?) impidió hacerlo de manera completa. Sólo algunos títulos reiniciaron o cambiaron de giro, mientras que otros continuaron como si nada (sí, The New 52 fueron todo, menos nuevos). 


En este ambiente, la editorial apostó por un comprobadísimo John Byrne, quien venía de escribir Uncanny X-Men y Fantastic Four con míticas corridas, para relanzar Superman, adecuando el título a los tiempos que corrían. En una miniserie de seis números, titulada Man of Steel, Byrne no sólo actualizó al personaje, sino que lo hizo relevante para las décadas postreras.

Al lanzar el primer número de Superman: Man of Steel con dos portadas diferentes, DC originó al monstruo de las portadas variantes. En la miniserie se restableció el origen del personaje, eliminando todo aquello que Byrne consideró ridículo o de bulto: adiós a la superfamilia, supermascotas, e incluso se despidió de Superboy, borrándolo de la historia y diciendo que Superman comenzó su carrera siendo adulto, lo que en cierta forma justificaba que usara sus poderes de forma correcta.


Y al reinventar también a los villanos, Superman tenía amenazas acorde con sus poderes, que se limitaban a los originales: nada de superventriloquismo o superinteligencia. El caso de Lex Luthor fue especial, pues pasó a ser un ejecutivo ambicioso y sin escrúpulos, que utilizaba su inteligencia para hacer el mal a través de sus empresas, cuidándose de no dejar rastro, cuyo poder político dificultaba que Superman le echara el guante. Fue una inteligente manera de demostrar que de nada sirve tener superpoderes cuando peleas contra el sistema, lo que dotó a las historias de una profundidad sin precedentes.


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31 marzo, 2016

DARK HORSE: 30 AÑOS DE DIVERSIDAD Y VOCES AUTORALES

Por Alberto Calvo 

El cómic estadounidense atraviesa un momento rico en diversidad. Incluso las series regulares de Marvel y DC comparten espacio con títulos propiedad de sus autores, pero no siempre fue así. Dark Horse Comics, una de las editoriales que ayudaron a que el medio se desarrollara y llegara a su estado actual, celebra este año su treinta aniversario, por lo que es un buen momento para repasar su historia. 


Imposible hablar de Dark Horse sin mencionar a su dueño y fundador, Mike Richardson. Nativo de Portland, Oregon y graduado de una licenciatura en artes, en 1980 fundó una librería y tienda de cómics llamada Pegasus Books, que pronto se convirtió en una cadena con tiendas en varias ciudades del noroeste de Estados Unidos. A lo largo de los años entró en contacto y formó amistad con escritores y dibujantes, de quienes aprendió mucho sobre las prácticas de la industria estadounidense del cómic. 

Una de los principales malestares de los autores era la falta de control sobre sus creaciones, que eran propiedad de la editorial para la que estuviesen trabajando. Aunque desde la década anterior hubo varios intentos por establecer a los autores como propietarios de su trabajo, fueron aislados y no del todo exitosos. 

En 1986, con ayuda de su amigo, el escritor Randy Stradley, Richardson usó los recursos generados por sus tiendas para fundar una pequeña editorial con la idea de dar a los autores un espacio para trabajar sin tener que renunciar al control de sus ideas. En julio de ese año apareció el primer número de Dark Horse Presents, una antología que combinaba historias cortas con serializadas, de entre las que destacaba Concrete, de Paul Chadwick. 


El acuerdo con los colaboradores del título les otorgaba todas las ganancias generadas una vez cubiertos los costos de impresión y distribución. Los cálculos de la editorial indicaban la necesidad de vender 10, 000 ejemplares para cubrir sus gastos, así que al lograr ventas de 50, 000 copias se pudo dar inicio formal a las operaciones de una de las editoriales de cómics más importantes de Estados Unidos. 


En 1987, Concrete fue la primera historia en pasar de las páginas de Dark Horse Presents a su propia serie, algo que a lo largo de los años ocurriría con varios seriales. La obra de Chadwick fue un éxito de crítica y ventas, y con el paso del tiempo ha acumulado muchos premios, incluyendo nueve Eisner. 

De la pantalla al cómic 

Richardson apuntaló el negocio con la adquisición de licencias, y en 1988 lanzó con gran éxito Aliens, seguida pocos meses después por Predator. Los cómics basados en películas y series de televisión no eran nada nuevo, pero Dark Horse hizo algo que a nadie se le había ocurrido: tomarlos con seriedad. 


En vez de historias sin peso dramático y producidas al vapor, contrató escritores y dibujantes de primer nivel para desarrollar series que servían como secuelas de las películas o programas en que estaban basadas. Esos títulos resultaron muy populares entre los fans de esas propiedades, así como entre los lectores casuales, por lo que la reputación de Dark Horse como alternativa de calidad siguió en aumento. 


En 1991 su catálogo de licencias sumó una que sería parte esencial de Dark Horse por más de 20 años: Star Wars. Partiendo con la miniserie Dark Empire, que ocurría seis años después de la batalla de Endor, Dark Horse ayudó a revivir el interés por la franquicia, incluso antes de que se anunciara la trilogía de precuelas. 


Junto a las novelas y juegos de rol de la época, esos cómics dieron forma a lo que se conocería como el Universo Expandido, mismo que fue reconocido como parte oficial de la saga hasta 2014. El éxito de los cómics de licencia de Dark Horse fue tal que pronto se convirtieron en el socio de elección para muchas compañías, por lo que a lo largo de los años el sello ha producido material para Buffy the Vampire Slayer, Serenity, Dollhouse, Mass Effect, Conan, y muchas otras propiedades de cine, televisión, libros y videojuegos.


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30 marzo, 2016

LOCURAS AL MÁXIMO: EL LOCO MAX

 Por J. David M. Jiménez 


¿Qué tienen en común Cobra, Magnum, Mike Hammer y Rambo, además de ser héroes de acción de los años 80? Si eres cuaderno de doble raya de esta revistuca informativa, segurolas conoces a valedores que han hecho su desgarriate y de quienes hemos chismorreado en el pasquín, como el monero Jesús Morales, mejor conocido en las bajas esferas viñeteras como El Moraliux. Pues para responder nuestra pregunta les echaremos un choro sobre su hijo pródigo, Maximino Bala, así que límpiense las chinguiñas y pónganse avispas mientras leen. 


A finales de los 80, el cómic y la historieta nacional pasaban por un periodo de esplendor, no como el de la lejana época dorada, pero sí con diversos títulos en circulación. Uno de los más exitosos era VideoRisa, por el que desfilaron varios dibujantes, argumentistas y coloristas mexicanos. En su número 89 (febrero de 1989), que presentaba a Bobotech, parodia realizada por Ricardo Plata, también se incluyó un previo de ocho páginas de una revista que vería la luz unos días después: El Loco Max. 

El primer número de El Loco Max, publicado el 12 de febrero de 1988, contó con 32 páginas a todo color, en un tamaño de 20 x 14 cm y un precio de 400 pesos de aquel entonces. Esta historieta semanal, con guiones y arte de Jesús Morales, tuvo una vida de sólo 20 números. 

De acuerdo con el expediente de Maximino Bala, mejor conocido como El Loco Max, el protagonista es un policía que se encuentra entre los ocho mejores tiradores del mundo, además de ser un experto en explosivos desde los tres años, ser cinta negra chorrocientavo dan en kung-fu, karate, judo, lima lama y manitas calientes, y haberse quebrado ya a seis de sus parejas de trabajo. 


Según Moraliux, al inicio Max estaba inspirado en Martin Riggs (Mel Gibson en Lethal Weapon/Arma Mortal), y desde su primer número se definió el perfil que la historieta desarrolló en casi medio año de publicación. Mientras que en la película Riggs se une a Roger Murtaugh (Danny Glover), Max es asignado como compañero del teniente Muligan, con quien investiga el suicidio de Sibila Sarraceno, hija de un ex-policía compañero de Muligan.


Para leer el resto del artículo, busca Comikaze #3D en las prinicipales tiendas de cómics, o pide tu ejemplar al correo enviocomikaze@gmail.com.  Enviamos a todo el país.


28 marzo, 2016

¿QUÉ INCLUYE LA NUEVA COMIKAZE #3D?


Con bella portada de Fernando Peniche en 3-D estereoscópico (con lentecitos y toda la onda), el grueso de esta edición está dedicada a celebrar varios de los cómics más importantes que se publicaron en 1986 y que este año cumplen su 30 aniversario. 



¿Qué incluye el trigésimo número de Comikaze? 

-The Beauty: Este narciso te matará, por Aldo Iván Valdés Espinosa 
-Evan Dorkin: El humor es más poderoso que la espada, por Pepper Hargreeves
-Grendel: El espíritu de la agresión, por Alberto Calvo 
-Hierba Roja: minicómic de Renato Guerra 
-Sunstone: No otras tontas 50 sombras de Grey, por Spike Valentine 
-Cuatro tintas, tres dimensiones: Breve historia de los cómics 3-D, por Alberto Calvo 



Tema central
-1986/ El año en que los cómics maduraron, por Rodrigo Vidal 
-1986/ El ocaso del vigilante: A treinta años de The Dark Knight Returns, por Alberto Calvo 
-1986/ El sangriento círculo de Mike Zeck (texto sobre Punisher: Blood Circle), por Jorge Tovalín
-1986/ Dark Horse: 30 años de diversidad y voces autorales, por Alberto Calvo



Textos sobre cómic mexicano
-Locuras al máximo (texto sobre El Loco Max), por José David Méndez Jiménez 
-Kalimanías presenta: La Historiética de Modesto Vázquez, por Everardo Ferrer 
-Kalimanías presenta: Kalimán El Hombre Increíble y los Profanadores de Tumbas, por Everardo Ferrer 
-El Factor Mutante (reseñas de cómic mexicano nuevo), por Everardo Ferrer 



Las siguientes ediciones de Comikaze durante 2016 también dedicarán varias de sus páginas a reseñar los mejores cómics de 1986. 

Enviamos a cualquier parte del país. Aplica descuento para tiendas. Pide la tuya al correo enviocomikaze@gmail.com